lunes, 13 de noviembre de 2017

TENTENUBLO (fragmento)

Y entonces, como tantas otras veces, un sentimiento de pertenencia le invade y se siente parte indivisible de un lugar donde no se cuenta el tiempo sino acaso por siglos, y donde todo está ligado a las cuatro estaciones de una manera repetida y circular, por eso siempre es todo igual. Y queda pesimista y resignado a la acostumbrada fatalidad, y mira a lo lejos, a una tierra que no se sabe si está dormida o se está muriendo y donde al final sólo queda la inmensa llanura de la meseta y el olvido del páramo…









miércoles, 17 de mayo de 2017

De palisandro

Y hay una casa roja
con unos árboles altos 
un hombre y un perro
un camino sinuoso y largo
y un dintel sobre una puerta
remachada de clavos
y un dintel sobre una puerta
de madera de palisandro.




miércoles, 22 de marzo de 2017

Coloquio de los perros

Digo que tienes razón, Cipión hermano, y que eres más discreto de lo que pensaba; y de lo que has dicho vengo a pensar y creer que todo lo que hasta aquí hemos pasado y lo que estamos pasando es sueño, y que somos perrros; pero no por esto dejemos de gozar deste bien de la habla que tenemos y de la excelencia tan grande de tener discurso humano todo el tiempo que pudiéremos.


Coloquio de los perros (Cervantes)


viernes, 29 de julio de 2016

En el ángulo muerto

Inicialmente o a simple vista puede parecer un homínido, extinto y marchito, quizá algo indefinido, posiblemente de origen burgués y con una tendencia  hacia lo grave, lo interminable o lo laberíntico. Lo conocí una tarde de invierno, de un tiempo gris e inconcreto, en el paseo grande, saturado de hojas caídas. Estaba sentado y me dio la extraña sensación de tener una soledad de mil años, su mirada no era física, ni su manera de juntar los labios inferiores con los superiores, ni esas arrugas ajadas que apenas se dibujaban en su rostro. Lo observé durante largo rato.





jueves, 21 de abril de 2016

NIRVANA

Revisé mis lecturas
vi caer la lluvia
y como dejaba un olor intenso
de dentro hacia fuera
algunos días como volando
y otros rayando el nirvana.






lunes, 18 de abril de 2016

CANTO DE GRILLOS

Es noche oscura. Miles de guirnaldas brillan en el cielo de verano. Son estelas de estrellas afelpadas, trizadas  en rastros de un viento interrogativo y sideral. Me levanto sudando, ahogado por cada poro de mi piel, entre el colchón relleno de paja, en una pequeña casa de adobe y cañizo, que es capaz de filtrar los haces de luz de luna que entran por la pequeña ventana, en esa hora en que las plumas aceradas de las gallinas todavía esperan y sueñan...




martes, 10 de noviembre de 2015

Escondrijos

Y por la cuerda de funámbulo, como un acróbata grotesco deambulas de un lado a otro, agarrado a esa pértiga  ácrata y casi teatral. Te mueves veloz entre el viento enracimado que trae olor a vino verde del norte, si te dejas caer sabes que te espera la zona abisal o quizá algún precipicio low cost, pero ves  zarpar un buque metálico de una playa de plástico, alejarse un sinónimo enrarecido, vislumbras aquel lejano cruce lleno de letreros de dirección descolgados por la herrumbrosa oxidación, y ya no sabes si la cuerda es de dirección única o al otro lado espera un pórtico gótico, un duende montesino, una alegría literaria o tan sólo el paso de un matojo rodando por el erial. Ya pasaste por borracho, desempleado y hasta perro y ahora dudas, das pasos desajustados, tiemblan tus pies bajo la cuerda y te muerdes el labio inferior, las luces empiezan a apagarse y los años te caen de los bolsillos y se estrellan de golpe contra las avenas de abajo. Tú concéntrate, que lo demás son pliegues  y escondrijos.  


     

viernes, 9 de octubre de 2015

Esa noche no había ni una estrella, 
tan sólo una carrera inmóvil 
o un arquetipo de cabriola.



jueves, 17 de septiembre de 2015

Mariposas de aceite


Creo que me he habituado demasiado a vivir entre las hoces de la melancolía, últimamente confundo las hojas desprendidas de los árboles con objetos inútiles que en un momento u otro me pertenecieron, una llave oxidada, un artilugio estropeado, un perfume encarcelado. Y cuando la llama de mi vela tirita amenazando con apagarse, ahueco mi mano izquierda para detener la inercia del viento y entonces olvido si es martes o jueves, y me escondo tras un par de cervezas y una mosquitera. Me hundo en mi hueco de la cama comenzando a pasar las páginas de mis libros bajando y subiendo escaleras y revuelvo un poco en mi pecho. Recuento los centímetros cúbicos de mi mente buscando alguna filtración bajo el cráneo, una humedad, algún borde enmohecido, que sé yo si un fragmento desprendido. Es cuando me aseguro de que estoy cuerdo del todo y comprendo que calabaza y calabozo sólo se diferencian en las últimas vocales. Ya entrando en los primeros sueños oigo el sonido del reloj azul machacando los segundos y comprendo lo finito de mi tiempo, son esos instantes en me identifico con esas mariposas de aceite que flotan tan livianas. 




jueves, 10 de septiembre de 2015

Trizas

Bajo una llovizna de polvo seco
sentado en una silla de enea
de un aguzado añil casi liquido
algunos días se come la tierra
para parir palabras porosas
poliedras y cristalinas
sólo entonces es cuando puede
alejar esos precipicios
y romper el ruido
de  los candados y los rincones
entre laberintos de vagas ideas
librar una porción dormida
y volver otra vez a recomponerse
logrando viajar hasta Arcadia
ser un liviano número primo
revolviendo en lo trivial
oír la música de la respiración
y entrar en una dimensión arbórea
juntar los pedazos
zurcir sus trizas.




martes, 1 de septiembre de 2015

En vertical

Lo encontré una noche por la calle trinidad
seguramente camino de la notaría mayor
parecía ensimismado y crédulo,
sus zapatos negros crujían sobre la calzada empedrada,
le seguí por la cuesta del nuncio
vagamente iluminada por lámparas de aceite
su espada dorada casi rozando  el suelo
me detuve cuando se metió bajo el dintel de la casona
en una de las  esquinas de la plaza de cuatro calles.
Reapareció tras los cristales sentado en un escritorio austero
garabateando con su pluma complejos caracteres
acercándola a cada tanto al  tintero negro,
entonces  pude ver con detalle sus manos blancas llenas de puñetas enjaezadas
y sus refinados y largos dedos y su inmensa soledad
incluso descifré el paisaje de su escalofriante tristeza
y creí percibir tantas otras cosas…
Con la lluvia de noviembre empezó a apestar a ánimas
y volviendo tras sus huellas se rompió la magia,
tuve que refugiarme en la primera taberna
donde olía a orines y a vino ácido.

Años después  le recordé cuando andaba yo cerca de Criptana,
y de como asomado al retrato el caballero jamás se cansaba
de mirar y mirar el correr de  los siglos
a través de su indefinida mirada.

(Aquí sigo vertical
tras este cuadro asomado a los siglos
entre estos cuatro maderos carcomidos
asfixiado por la golilla y las puñetas
custodio de la hidalguía
astigmático y místico.)







martes, 18 de agosto de 2015

En Toledo

Le regalé un puñado de mi tiempo y ella me devolvió un presente que contenía cinco días de agujas. A la salida pude leer esta leyenda y comprendí que siempre me estuvo esperando. La acaricié y prometí volver. Oí chirriar sus bisagras mientras me alejaba cuesta abajo, entre adoquines desiguales.







viernes, 12 de junio de 2015

Estábamos allí

Y  estábamos allí,
la lluvia mojando los crisantemos
los días esparcidos por la tierra
sobre una tarde morada y cobriza
tu piel crepitando
entre tomates de chocolate
y tus ojos rotos
y mis camisas blancas
se cobijan en la calle del alba
el silencio de madrugada
y huellas de lo incierto
tabicando con ladrillos
sobre las ruinas
abrazados.






lunes, 23 de febrero de 2015

MANCHADA DE ISOTOPOS

En ocasiones se salta a las casas abandonadas
y rebusca como una loca los rincones más hoscos y sombríos
si acaso entre los huecos manchados de hollín de antiguas chimeneas   
algún útil mágico, un espejo sucio, una melodía última
y cuando abre alguna caja de música
concentra su atención en cualquier dispositivo,  
una cruz de malta, unas láminas metálicas o un vaivén de muelles.

Ya cansada, se sitúa tras los cristales rasgados de una ventana 
y pasa el tiempo viendo desplomarse la lluvia manchada de isótopos,
pero antes de que le llegue la melancolía a los ojos huye,
y entonces recorre el humo de las tabernas, las terrazas de invierno,
las verduras de los mercados, se filtra por las tuberías
de plomo y azufre, se abraza a la nube, al árbol, a la piedra,
de un viejo Toledo sefardí todavía tamizado.  

Canta la Clochard notas de azúcar al vino blanco,
a la calle pegajosa de amores desapegados,
incluyendo al trasiego diario, como aquellos trigales irlandeses
abandonados al desorden falso, aunque satinados por Chopin,
canta casi perturbada, a fideos usados, al gasoil deshidratado
y se le escapa un olor a cerveza agria, rota por el suelo,
escondida por los pliegues de cartones hormigonados.

Y cuando la vida no es capaz de ser dibujada
y los pasos son eslabones de complejas hipótesis matemáticas
hace equilibrismo sobre un pretil del Tajo o una baldosa amarilla,
de barro moldeada, ya ves que simple la errante,
iluminada escasamente por un absurdo tragaluz
de luna bajo paraguas, al refugio del olvido
pasando las horas malas entre suelas de zapatos, como una hache.



martes, 20 de enero de 2015

Si viene

Si viene el frío desnudo y solo
en esta tarde rota y desvaída
entre pasos tristes, odio,
si viene, aún corto y leve
o quizá intenso de norte
una helada, un final, si viene.
Y hubo solsticio, tiempo de gotas
trenzado de instantes y nuncas
pero ahora, si al final viene,
si viene, esta noche de luna oscura
aquí estoy, viejo y ya sin ramas
raso de cuerpo, dispuesto, si viene.








martes, 23 de diciembre de 2014

Entre viento ladino

Puedo vivir en el filo de una hoja seca
oscilando sobre un viento ladino
ver agonizar las tardes ya muertas   
fingir que estoy dormido
si acaso dentro de un círculo
en un paseo de ciudad pequeña
hecho de huesos y carne de áspides
juntar cuatro letras pobres y hacer peor vino
y mira que  aún palpito conectado a los cables
oigo un trueno, un grito, un azul frío
en un día de pelo áspero o ralo
luce una bombilla como un garbanzo
miro una luna destripada y tristona
y me quedo lejano
escondido entre la hojarasca ocre
sin haber venido.





miércoles, 26 de noviembre de 2014

Se admiten proscritos

Es cuando los segundos no cuentan 
y tu vida se detiene en un mundo de bits numerados 
desde la soledad de tu mesa con pantalla. 
Afuera las uvas se hacen vino 
y llueve y llueve y llueve,
 y tú que no lo ves. 
Sin contar con los besos que no se dan, 
y las vírgenes que no se desvirgan 
y los borrachos que dejaste de conocer. 
No es por el tiempo perdido, 
es por el estrabismo.






martes, 4 de noviembre de 2014

Preludio

Preludio de colores de un día fugaz de otoño
no importa si era sólo fantasía 
 se permite respirar y olvidar el sol
adiós luz blanca de un mundo como roto
cuando girando la llave se cierra la puerta
donde se cuela la brisa  de acero
 y el tiempo que pasa como un destello
mientras las flores yacen adormecidas sobre la tierra.



viernes, 24 de octubre de 2014

Indefinidos

Camino distraído de noche
mientras los olivos danzan cansados
un rumor de ladridos de perros
quizá indefinidos o neutros
y otro día que muero.

Pausan las lucecillas amarillas
y el cielo que se va como curvando
entre esencias anisadas de hinojo
huella de pasos sin tiempo
y otro día que voy muriendo.

Voy,  vengo, y me vuelvo a ir
por lo tesos, los ríos y los llanos
cuando brotan sombras a la deriva
retorno a aquellos tres almendros
y otro día… 



jueves, 9 de octubre de 2014

A sotavento

A sotavento entre la simiente
los retazos de alondras
siempre vuelven herrumbrosas
por el austero noviembre.
El granito se retuerce
en la lúgubre cantera
descreída la locura
de un prólogo profundo
lleno de jeringonza ocre.
Otra pastilla de sueños
y más versos endémicos
musito otra noche
entre unicornios heridos
y vuelvo a lo mismo
hiatos jalbegados
tiempos ignotos entre segundos
solitarios se hilvanan los días
quizá hasta cuando vuelva a la playa
o venga por mí la muerte.
Hoy me pesa el corazón
como el plomo turbio
no truena ni llueve
por suerte.


martes, 10 de junio de 2014

Escena de meninas

Hoy me gusta algo menos la vida amiga Agustina Sarmiento. Será por esta quietud tan estática de siglos, me duelen las piernas, huele a rancio y me aburro cantidad, aunque en el fondo estoy vagamente a gusto. Mira esa, la Isabel de Velasco, que estirada, seguro que don Diego la retrata como se merece a la muy meona, ¿sabes? dicen que tiene mal de piedra y orinas turbias. ¡Ay Agustina como me aburro! con este vestido tan grotesco de miriñaque. Anda dame la jarra ya de una vez que este dolor de garganta me va a matar. ¿Sabes? Este vino blanco de Alcázar de San Juan es muy fino y afrutado, es digno de una infanta como yo. Más, tráeme más, deprisa.

Y menos mal amiga que tenemos en la escena a Mari Bárbola, esta sí que es divertida. Como sabe que están mis padres Felipe y Mariana mirando, es cuando más cabriolas y otras monerías hace, si hace falta se come los ojos de los gatos y se estira las orejas hasta ponérselas encarnadas y como colgajos, ¿sabes? y sólo por divertimos, esta sí, esta sí que me gusta tenerla cerca. Entre tú y yo, está medio lela, la pobrecita, de un aire que le dio o algo así.  ¡Y Nicolás Pertusato! menudo ordinario, siempre chinchando,  míralo, a patadas con los perros, anda y que le den morcilla al modorro este, si es que dicen que come bocadillos y es un poco republicano ¿Te enteras?

Pues Agustina, no sé si ya te lo he dicho, pero yo quiero casarme pronto y ser emperatriz o algo, porque claro reina no puedo ser, si es que no sé freír ni un huevo ni pasar calamidades  y además para eso están otras yo nací en cuna ¡qué caramba!

¿Tú crees que este cuadro quedará para la historia?  Estoy tan rubita y con estos tirabuzones ¡pero qué guapa me veo! Si es que este Velázquez es un artista. Mira mis padres, están que se les cae la baba.







lunes, 26 de mayo de 2014

Días amarillos

Otro día de sol en un abril amarillo. Las espigas son ralas y están sin encañar. Un viento cansado se filtra entre los tallos de trigo. A lo lejos los cuervos motean el horizonte. Unos álamos escuálidos están clavados en la llanura. Las pequeñas hormigas se afanan en guardar los pobres granos caídos mientras las cigarras cantan en algún lugar indeterminado. Las nubes que no pasan. El mar de espigas amarillas se balancea entre los surcos, como olas terreras. Otra tarde abrasadora y etérea va a morir, las estrellas germinan lánguidas y marchitas.

El cielo amanece rosáceo, límpido y alto, más tarde se hace de cobalto. La escenas se suceden repetitivas, excepto por una tolvanera de polvo curvo que aparece en el mediodía. A rodales los tallos se rompen por el torbellino y después de alzar el vuelo caen entre los terrones de tierra. Las nubes que hoy tampoco pasan. El sonido de las cigarras se vuelve atronador y resuena sordo por el llano. Un camino amarillo, polvoriento y raído serpentea, se retuerce y se pierde tras un lejano teso, tras él va un perro huraño y cansino de color canela.

Cerca del camposanto amarillo hay un viejo caserón de piedra que parece abandonado, a sus pies abundan los cardos marianos. Después se acaba abril y mayo sigue igual de amarillo. Las nubes que siguen sin pasar. Las espigas menudas ya duermen en el suelo. El sol sigue en lo alto, todo está ocre y seco. Tangencialmente, como una elegía mil veces repetida,  las campanas suenan como lamentos en el pueblo varado en la tierra.

Las nubes que no, que no pasan. Llueven piedras.









lunes, 5 de mayo de 2014

Entre Trinitarias

Es posible que ande muerto, debajo de las criptas, algo manco eso sí, según dicen un poco desdentado y en plena senectud. O también es posible, que aún siga vivo, y que escondido en una cueva medranosa  siga inventando nuevas desventuras de otro flaco caballero andante, enamorado de alguna trinitaria ociosa; o quizá imaginando otra novela a lomos de un clavileño cualquiera surcando por algún llano ventoso deshaciendo entuertos, contra necios de hojalata que se ríen de damas deshonradas, quien sabe...

Sin georadar de por medio, y ya en las callejas empedradas de cualquier rincón de las viejas ciudades, corretean   Persiles con sus Sigismundas, licenciados vidrieras, ilustres fregonas,  Rinconetes y Cortadillos con Monipodios maestros de prostitutas y toda una retahíla de personajes desgraciados que todavía hoy siguen viviendo de la  turbia picaresca. Los antropólogos se rascaran la cabeza buscándolo, mientras él con su pluma abstraída y huidiza sigue lejos de Argel, añorando el miembro perdido en aquella vil batalla, recordándonos como autos de fe aquello de que  “aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno”. Por si acaso, desde estas vistas al llano, yo me quedo con el olvidado Rucio rebuznando, anclado a una anilla de una pared blanca y añil, bajo un sol plano de justicia y las ínsulas las dejaremos para los buscadores de cuerpos. 

- ¿Entonces murió?
- Pues no, está más vivo que nunca, zascandil.

  

miércoles, 23 de abril de 2014

Con vistas al llano

Tutelado por el licenciado Cabra,  como en otros tiempos, tan austeros como aciagos  de protomiseria quedé encallado, más allá de la búsqueda de algunos  garbanzos escurridizos en la olla aguada. Y por unos breves instantes, malcomido y como entre sueños, tuve con él un torpe diálogo:

“Coman que me huelgo en verlos comer” me decía. Pensé que el licenciado cada día estaba más joven y su sotana no parecía tan raída. ¿Perdiz hay? No, unos mendrugos, y que sobre para los criados, que también han de comer, dijo asomando burlón por la esquina de la pantalla led. A cero con noventa y nueve dólares la renovación de guasap objeté mientras mis tripas pedían justicia.” Todo esto es salud y otro tanto ingenio, lo demás es vicio y gula” me contestó. El mocerío sí sabe programar el aire acondicionado e incluso calcular las rutas de los viernes noche, dije. Me miró entre incrédulo y distraído. Entonces me dieron ganas de descomer lo comido, pero ya no se podía. Me preguntó si iba adonde la cultura por camino recto o por el circunflejo, le dije que la cultura hacía mucho que salió del ángulo obtuso y que andaba por aquí, en el aire como el wi-fi o quizá en esos librejos de bolsillo. “Enojóse mucho, y díjome que aprendiese modestia, y tres o cuatro sentencias viejas, y fuese”. Quedé perplejo, con cara de girasol, asomado en este balcón con vistas al llano.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Caminando caminos

Caminos que se cruzan
rompiendo las rastrojeras
jadean sobre los tesos
hacia las castas sierras.

Estas tardes de noviembre
mueren entre la niebla
mira aquellos caseríos
como brotan de la tierra.

Caminos que van y vienen
se juntan y se alejan
donde el viento presumido
en sus charcos se espejea.

Y caminando me pregunto
dónde el aire da la vuelta
o si acaso al final
habrá alquitrán de carretera.

Porque cuando ya no ande
otros andarán los caminos
de polvo, cantos y piedras
y seguirán pasando otoños
de retintos cielos violetas.






lunes, 4 de noviembre de 2013

Olvido

Olvido.
De vez en cuando traes
algunas huellas soterradas
que remacharon en metal
amargas como aceite
agazapadas
en tiempos y sal,
son esas
que el viento devuelve
y se condensan
en gotas de llorar.
Te erosionan las entrañas
vacían tu vacío sideral,
son como nogalas castellanas
unas aisladas
en estos campos
llanos de mar
y cuando llegan
te dejan el alma así...
(como suspendida)
en un hilo de sedal.
¿Porqué hay ruedas que siguen rodando
y no se puede parar?
cuando llegan sólo queda
navegar y esperar.



miércoles, 23 de octubre de 2013

Dibujando elipses

Suspendidos de la pared
ajos violáceos
y un almanaque incoloro
de negros y rojos ayeres.
Tras una ventana
colinas de hierro
entre álamos erguidos
bajo un cielo como curvo
y el inmenso silencio
de los hercios.
Mas allá
las miradas de siempre
viejas historias
mil rutinas
y colgadas de un extremo
unas pocas vidas varadas
dibujando elipses.





martes, 8 de octubre de 2013

Nada fue.

Nada fue
ni un interior rectangular
ni unas violetas de ceniza
ni la tristeza de siempre,
la soledad a veces fue.

Fue un racimo de lluvia
y los chopos solos
y el bostezo de los rastrojos fue.

Nada fue
ni el enigma del hinojo
ni la inútil ternura
ni la tierra amarga,
el molino vencido a veces fue.

Fue alguna vereda
y la luz de candiles
y una nostalgia seca fue.

Nada fue
ni la arena de un lunes
ni un minuto eléctrico
ni el amarillo de limón,
el aire quieto a veces fue.

Fue lo áspero de la luna
y las lágrimas de lumbre
y el color de noviembre es lo que fue.


jueves, 3 de octubre de 2013

Desde el llano

El llano solo
manzanas de carbón
susurran gritos
se apagan vientos.
Pies desnudos
hacia el cementerio
van rosales y besos
y sueños de lirios
por endomingados tesos.
Tardes rosas
andenes
tren de otoño reposa
entre hojas caídas
raíces
renglones empedrados de poesía.
El llano solo
sementeras
noches
suspiros ocres.




martes, 17 de septiembre de 2013

Lejos de las palabras

Cierro las puertas
de mi casa esquinada
huyo lejos
de las palabras.

Ruidos mudos
girasoles ámbar
pétalos amarillos
en mi tierra varada.

Tapias y tejas
tejas y tapias
luces solitarias
lentamente gastadas.

Por eso cuando te vas
se inclina el tiempo
y cierro la morada.
Por eso cuando te vas
el grillo calla.

Pimientos y tomates
cebollas blancas
almendros y membrillos
abalorios de agua.

Cerré mi huerto reseco
salté la alambrada
huí lejos,
por el camino tostado
entre sombras alargadas.




sábado, 24 de agosto de 2013

Media Luna

Llora media luna
por la otra mitad de hojalata
mientras la oscura noche
resplandece con rayos de azul y plata.

 Los luceros la miran colgados
de hilos de estelas doradas
trémulas  bajan las aguas del Guadiana
que miles de cantinelas la cantan.

Las ranas bajo las piedras callan
juncos y libélulas esperan la mañana
el sol agazapado tras la montaña
la aurora temblando que llegue el alba.  

Llora media luna
por la otra mitad sin alma…

Triste el firmamento porque nadie la abraza,
media luna está sola
sola llora lágrimas de rocío
sola llorando…
sola en la madrugada…


jueves, 13 de junio de 2013

Te lo cuento como lo siento.

Hoy te contaré algo.
Hoy te contaré de donde provengo.
De la España de los Sanchos y el queso curado, el pan moreno de cuarterón redondo y el aceite de oliva, la de los borregueros y los cabreros olvidados, la de los pastores y los rebaños, la de las chaquetas de pana y los zurrones, la del cayado, la de los calzoncillos de invierno, la de las permanentes y los rulos, la de las esquinas y los hierbajos, la de los avisperos, la de los don y lo que usted diga, la de para servirle y vaya con dios, la de las herraduras y los clavos, la de la quinielas y el carajillo, la de canto las cuarenta y el envido, la del tute, el truque y el parchís, la de no te dejes nada en el plato, la de las despensas y los baños maría, la del jabón de sosa y la cal viva, la de las sartenes y las perolas. De la España de las mañanitas de niebla y las tardes de paseo, la de las pipas saladas y los domingos por la tarde en el cine, la de las calladas por respuesta, la de los llantos en las almohadas, la de las tajás en los platos, la de los geranios y las rosas en los patios, la de la flor de lila, la de las ventanas pequeñas, la del día de los santos, la del corpus cristi, la de las huertas y los motores de gasoil, la de los cangrejos de rio, la de las ranas y los renacuajos, la de los peces y  los trasmallos.
De la España de las almendras y las aceitunas, la de los baldomeros, los benignos y los zacarías, la de las marías, las engracias, las tomasas, las fidelas, las felisas, la de los motes y las familias, la de los caciques y los pícaros, las de las gafas de culo de vaso, la de los bien afeitados y los barberos. La España de los bares y las tascas, de los chatos y los medios, la del cocido y el gazpacho, la de los patios regados, la de los pozos y las sogas, la de los cubos de chapa, la de los ahorcados, y los perdidos. La España de los estraperlistas y los muertos en la guerra, la de los rojos, los colorados y los nacionales, la de los secretos mientras viva, la de que en paz descanse, la de las cuatro letras en las cartas, la de que el niño vale para estudiar y si no a trabajar. La España del dolor de riñones y las hernias, la de la mirada profunda, la del dolor de muelas y los dientes picados, la de la cara lavada, la de las ausencias.

De la España la de los sentimientos sin palabras, la de los abrazos sin apretar, la de los besos por dar, la que no hace falta decir las cosas para sentirlas, la de la cabeza baja, la del trabajo con sudor, la de los sumisos, la del lejano horizonte, la de las puestas de sol tibias, la de los amaneceres claros, la de las estrellas fugaces en agosto.

Te podría contar y no parar de las cosas de mi tierra, pero por hoy ya está bien, ya me cansé, otro día más.

lunes, 13 de mayo de 2013

Soneto a un pastor

Las ovejas en la linde lejana
comen hierba de rastrojo dorado
gris niebla de invierno cruza el arado
tierra de la meseta  sin mañana.

Pastor, zurrón y chaqueta de pana
de infinitos  terrones el sembrado
agrietados, secos, raídos, gastados,
del pueblo suena lejos la campana.

Quimérica lluvia hogaño no llegó
otro año más las telarañas velan
esta maldita tierra que le mal parió.

Sus ojos de vidrio tristes anhelan
una buena estrella que nunca le sonrió
suspira mientras sus pies se congelan.