miércoles, 19 de diciembre de 2012

Pueblo manchego

Sol,
tierra y viento.
Dormitan perros flacos
a la sombra de un chopo amarillento,
cantan las ranas
bajo las piedras de un rio seco.

Sol,
tierra y viento.
Huelen las iglesias
a olores limpios de inciensos,
las espigas son doradas
los caminos raídos y polvorientos.

Sol,
tierra y viento.
Las abuelas susurran
en los callejones desiertos,
las chimeneas humean
melancólico humo quieto.

Sol,
tierra y viento.
Tras la verja del cementerio
los muertos siguen viviendo,
viejo pueblo manchego
hecho de anhelos, raíces y tiempo.



lunes, 10 de diciembre de 2012

Por Santa Lucia

Entre la niebla vaga y mortecina, a través de las chimeneas lánguidas respira el pueblo, todavía envuelto en una nube lenta y húmeda de un diciembre de invierno. Un perro canela atraviesa la plaza con la cabeza baja, husmea los rincones y se pierda calle arriba, por la cuesta de piedra. Alguna mujer cenicienta y sin edad barre mecánicamente la acera. Más abajo de la cañada, un tractor azul ronronea mientras clava sus uñas de hierro en la tierra. Las tapias desconchadas están dormidas y los tejados gotean gotas de hielo. Y a lo lejos, por el rio, entre los chopos pelados, aletean bandadas de grullas camino de Extremadura.
Por Santa Lucia las campanas doblan.
¿A vivo o a muerto?
¡Pues a vivo, zascandil!





martes, 27 de noviembre de 2012

Segando

Los colores del campo empiezan a tornarse ocres. La tarde se muere  por el horizonte. La hoz corta de derecha a izquierda. Gavillo otra vez. El sol se  esconde tras la  siembra mientras los rojizos se adueñan del paisaje. Los saltamontes huyen del filo. El aire va quieto. Desparecen los rayos en un último suspiro y la raña queda como azulada. La luz cenital del ocaso invade la llanura. Hasta mañana la tierra descansa del astro abrasador. Noto el corazón como bombea en mi sien. La voz del arriero resuena marcando el fin de la jornada. Con rapidez volvemos de los diferentes tajos a la encina. Dos monedas por cabeza es el jornal. El mulo está enganchado al carro y tras subirnos andamos de vuelta el polvoriento camino. Las monedas tintinean en el bolsillo una contra otra.





lunes, 5 de noviembre de 2012

Cuento de pan y pimiento.

¿Quieres que te cuente un cuento de pan y pimiento?

 
Pan y pimiento
de hambre
de hombre
dentro de un cuento.

 
Pan y pimiento
de muerte
de suerte
entre haces de sarmientos.

 
Pan y pimiento
de venir
de ir
sembrando movimientos.

 
Pan y pimiento
de ser
de estar
cuando llueven momentos.

 
Pan y pimiento
de destino
de desatino
eso que sólo sabe el tiempo.

 
Yo no digo ni que sí ni que no, sólo digo que si quieres que te cuente un cuento.
Un cuento de pan y pimiento que nunca se acaba…







 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Acaso dormido

La otra mañana lo encontré desnudo, moribundo y seco,
acaso dormido entre el silencio,
al fresno negro.
Creo que soñaba con remolinos de hojas amarillas
flotando en un viento fresco.
Se conoce que fue frondoso y altivo
pero ahora muere posado en el rio,
y aunque está consumido por la podredumbre
es posible que siga esperando un último retoño,
quizá la próxima primavera…




lunes, 17 de septiembre de 2012

Gatos de luz


Tocan a mi puerta todas las noches a la hora de la luna y me traen sus ojos de luz y sus maullidos lastimeros y su hambre hueca. Al rato después les doy unos peces azules y lecha blanca. Y ellos que son huraños y silvestres comen con miedo. Con miedo a las sombras de la calle negra. Y cuando terminan no piden más y entonces me vuelven a mirar con sus ojos de luz y comienzan a dar saltos y a bailar y a hacer atrevidas cabriolas en el aire.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Por la catedral

Con la prisa de costumbre seguí mi camino por las callejas cercanas a la catedral. Apresuré el paso al pasar por la puerta principal. Pude observar a través de la oscuridad de noviembre el impresionante pórtico labrado de infinitas figuras grotescas. Me ajuste el sombrero  y levanté los cuellos de mi gabardina. Las sombras góticas de las majestuosas  torres me pisaban los talones. Crucé la plaza triangular y pude oler, apenas un instante, los naranjos del patio oculto tras la verja del edificio anexo a la iglesia. 

 
Seguidamente me adentré en el barrio antiguo. Me llegaba el sonido sordo de los últimos borrachos riendo en la única tasca que debía permanecer abierta a estas horas. Mis piernas recorrían apresuradamente los adoquines mojados por el relente de la noche. La puntera de mi zapato tropezó con un pequeño saliente y me trastabillé por un instante. Tras dar varios pasos en falso fui a caer a un agujero negro en mitad de la calle. Antes de darme cuenta, la vieja ciudad ya me había tragado.

 
 Cuando desperté estaba en lo alto de la catedral convertido en una figura petrificada.  Ahora ya no tengo prisa, ahora observo a los insignificantes peatones pasar.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

El afilador

Que no suena su antiguo son
que lloraba en la calleja
dura piedra rueda fina
eran hombre y bicicleta.
 
Aguzaba hondos cuchillos
como versos de poeta
el soniquete se pierde
tras su quieta boina negra.
 
Ya no se rompe el silencio
con sus dulces notas secas,
ya no vaga triste su alma
fantasma por estas tierras.
 
El afilador ha muerto
botas negras tez morena,
el afilador ha muerto
dicen la campanas sueltas.
 
 
 

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Proscritos


Los hijos de Caín  siguen proscritos,
buscan errantes
entre pellejos vacíos
y ángulos muertos
algunas esquirlas agudas
para alimentar
sus vísceras alcohólicas.

 
El rock’n’roll suena
Lay Lady Lay, oh baby!

 
Los hijos de Caín  siguen esperando,
un cuarto de lluvia
o la teta de Eva
o algo de suerte,
no sé…
en un antagónico ángel
o quizá una burda herradura.

 
En el callejón el rock’n’roll sigue sonando…











viernes, 10 de agosto de 2012

Avena diluviando

De sol de plomo amarillo
que no adormece la tierra
el langosto en la canícula
mirando la espiga seca.

Llanos de las soledades
hay en la parra uvas frescas
un pozo de blanco y cristal
donde se ahogan las tormentas.

Los olivos van cantando
su canción verde y arena
estelas en los rastrojos
brilla la luna manchega.

Y la avena que diluvia
en la orilla de la siembra,
la avena está diluviando
aunque nadie la recuerda.

Hoy me siento muy lejano,
más lejano que las estrellas…

 


miércoles, 6 de junio de 2012

Ciento

Debe haber una puerta amarilla
por la calle del viento
no sé, quizá por allí,
en el número ciento.





lunes, 4 de junio de 2012

Signo


Cielo y tierra
corre el bicho por la acera.
 Truena  llueve
 se cena a la nueve.
Mar rio
chopo amarillo de estío.
Presagio signo
saluda el tío Benigno.
Pueblo meseta
bolillas de anís de a peseta.
Naturaleza pura
poesía de Cernuda.
Garrote hatillo
pon en agua los cardillos.
Mota ojo
ronda el hambre sobre los rastrojos.
Perro flaco
los dineros en el refajo.
Arrobas celemines
bacalao seco bajo los candiles.
Media y siete
los baldosines con azulete.
Arado ciego
fábulas de Samaniego.
Años siglos
sigilo.

domingo, 27 de mayo de 2012

Piedra y tijera

Y ahora comemos las piedras
en una mesa vacía
éramos y somos tierra
de luna triste y baldía.

Y estrellamos las estrellas
falsos oros y alegrías
desaparecieron huellas
que creíamos poseer un día.

Largo desierto de arena
noches negras y sombrías
como locas las tijeras
carcomiendo como arpías.

¡Adíos, mis amigos, adíos!

Mi tren para en esta siembra
llenas de espinas y ortigas
con un sol recto quisiera
martillo, hoz, y una vida.
 


domingo, 6 de mayo de 2012

Hilo de lana

Tengo un hilo
de lana
y un grillo
en una caja.
Poseo una luna
de plata
y un lirio
escarlata.
Guardo en un bote
una mañana
y en un frasco una moneda
sin cara.
Tengo un lápiz
y una hoja blanca
también una alondra
con alas.
Poseo algún libro
que habla
y una camisa
roja o naranja.
Guardo en un rincón una silla
de tres patas
y en otro los siete colores
en una lata.

Y en las noches
estrelladas
tengo un alba
rosada
y el suave ronroneo
de una gata.

 



domingo, 29 de abril de 2012

¿Por dónde?

¿Por dónde se viene?
Por aquí, por estos verdes,
por aquí vino Abril
y vendrá Noviembre
a veces viene tormenta
y más allá...
...seguramente
una noche callada
y un cielo transparente.


lunes, 23 de abril de 2012

En silencio

El tiempo entre bocetos
los olivos tras el viento
hoy cogeré la lluvia
y entonces parecerá que te vas
en un sueño añil
para no estar más aquí
los centenos amarillean
en silencio...


 
 

 
 

miércoles, 18 de abril de 2012

Que no llueve

Que no llueve, que no
que ya no tienen rosas los rosales
ni hay espigas en los trigales,
que los centenos están secos
y los lirios yertos.

Que no llueve, que no
que las estrellas están marchitas
ni hay aguas mil de abril,
que la tierra está dormida
y los cerezos muertos.

Que no llueve, que no
que de mi jardín no brotan versos
ni hay agua en mi huerto,
que mi alberca está vacía
y mis rincones desiertos.

(IR 1205291719597)


La abuela

El huerto del tio Antonino

Está frente a mi casa, olvidado, abandonado. Sólo quedan hierbas silvestres y algunas pequeñas mariposas blancas que a veces revolotean acompasadamente. Contra una pared hay una maraña de verdosos olivos asilvestrados, tornados en locos y salvajes acebuches. Tumbado al fondo duerme el tronco de lo que fue un gran eucalipto, roñoso, podrido y lleno de mil agujeros donde las hormigas entran y salen ordenadamente. Antaño, desde mi casa, oía el viento de la tormenta silbando entre sus hojas, haciendo crujir sus brazos, anunciando la lluvia. Hoy lo veo derrotado caído y muerto.

El huerto sigue rodeado de alambres ennegrecidos y paredes de ladrillos mohosos. Los rincones están salpicados de cuerdas de pita y viejos aperos de labranza deshechos por el sol. Hay una blanca higuera rota al frente que siempre fue pequeña. También puedo ver la alberca, ahora moribunda, derruida en parte, entre cascotes de cemento y rojizos cardos.

Todavía oigo el burro del tío Antonino algunos días en la madrugada. No tenía nombre y era muy viejo. Su pelo fue blanco y después ocre y sus ojos muy negros. Gritaba un rebuzno inconfundible, como pidiendo algo. Creo recordar que murió una mañana de enero. Siempre me pareció que le hubiese gustado ser un músico viajero en vez de burro de labranza. Aquel día llovía.

Ya no huele el aire a fresas, ni a rosas, ni a jazmín. El huerto frente a mi casa está abandonado. En un rincón, entre algunos restos de basura, siguen creciendo lirios. Lirios de colores azules y amarillos.