lunes, 24 de septiembre de 2012

Acaso dormido

La otra mañana lo encontré desnudo, moribundo y seco,
acaso dormido entre el silencio,
al fresno negro.
Creo que soñaba con remolinos de hojas amarillas
flotando en un viento fresco.
Se conoce que fue frondoso y altivo
pero ahora muere posado en el rio,
y aunque está consumido por la podredumbre
es posible que siga esperando un último retoño,
quizá la próxima primavera…




lunes, 17 de septiembre de 2012

Gatos de luz


Tocan a mi puerta todas las noches a la hora de la luna y me traen sus ojos de luz y sus maullidos lastimeros y su hambre hueca. Al rato después les doy unos peces azules y lecha blanca. Y ellos que son huraños y silvestres comen con miedo. Con miedo a las sombras de la calle negra. Y cuando terminan no piden más y entonces me vuelven a mirar con sus ojos de luz y comienzan a dar saltos y a bailar y a hacer atrevidas cabriolas en el aire.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Por la catedral

Con la prisa de costumbre seguí mi camino por las callejas cercanas a la catedral. Apresuré el paso al pasar por la puerta principal. Pude observar a través de la oscuridad de noviembre el impresionante pórtico labrado de infinitas figuras grotescas. Me ajuste el sombrero  y levanté los cuellos de mi gabardina. Las sombras góticas de las majestuosas  torres me pisaban los talones. Crucé la plaza triangular y pude oler, apenas un instante, los naranjos del patio oculto tras la verja del edificio anexo a la iglesia. 

 
Seguidamente me adentré en el barrio antiguo. Me llegaba el sonido sordo de los últimos borrachos riendo en la única tasca que debía permanecer abierta a estas horas. Mis piernas recorrían apresuradamente los adoquines mojados por el relente de la noche. La puntera de mi zapato tropezó con un pequeño saliente y me trastabillé por un instante. Tras dar varios pasos en falso fui a caer a un agujero negro en mitad de la calle. Antes de darme cuenta, la vieja ciudad ya me había tragado.

 
 Cuando desperté estaba en lo alto de la catedral convertido en una figura petrificada.  Ahora ya no tengo prisa, ahora observo a los insignificantes peatones pasar.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

El afilador

Que no suena su antiguo son
que lloraba en la calleja
dura piedra rueda fina
eran hombre y bicicleta.
 
Aguzaba hondos cuchillos
como versos de poeta
el soniquete se pierde
tras su quieta boina negra.
 
Ya no se rompe el silencio
con sus dulces notas secas,
ya no vaga triste su alma
fantasma por estas tierras.
 
El afilador ha muerto
botas negras tez morena,
el afilador ha muerto
dicen la campanas sueltas.
 
 
 

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Proscritos


Los hijos de Caín  siguen proscritos,
buscan errantes
entre pellejos vacíos
y ángulos muertos
algunas esquirlas agudas
para alimentar
sus vísceras alcohólicas.

 
El rock’n’roll suena
Lay Lady Lay, oh baby!

 
Los hijos de Caín  siguen esperando,
un cuarto de lluvia
o la teta de Eva
o algo de suerte,
no sé…
en un antagónico ángel
o quizá una burda herradura.

 
En el callejón el rock’n’roll sigue sonando…