jueves, 21 de noviembre de 2013

Caminando caminos

Caminos que se cruzan
rompiendo las rastrojeras
jadean sobre los tesos
hacia las castas sierras.

Estas tardes de noviembre
mueren entre la niebla
mira aquellos caseríos
como brotan de la tierra.

Caminos que van y vienen
se juntan y se alejan
donde el viento presumido
en sus charcos se espejea.

Y caminando me pregunto
dónde el aire da la vuelta
o si acaso al final
habrá alquitrán de carretera.

Porque cuando ya no ande
otros andarán los caminos
de polvo, cantos y piedras
y seguirán pasando otoños
de retintos cielos violetas.






lunes, 4 de noviembre de 2013

Olvido

Olvido.
De vez en cuando traes
algunas huellas soterradas
que remacharon en metal
amargas como aceite
agazapadas
en tiempos y sal,
son esas
que el viento devuelve
y se condensan
en gotas de llorar.
Te erosionan las entrañas
vacían tu vacío sideral,
son como nogalas castellanas
unas aisladas
en estos campos
llanos de mar
y cuando llegan
te dejan el alma así...
(como suspendida)
en un hilo de sedal.
¿Porqué hay ruedas que siguen rodando
y no se puede parar?
cuando llegan sólo queda
navegar y esperar.



miércoles, 23 de octubre de 2013

Dibujando elipses

Suspendidos de la pared
ajos violáceos
y un almanaque incoloro
de negros y rojos ayeres.
Tras una ventana
colinas de hierro
entre álamos erguidos
bajo un cielo como curvo
y el inmenso silencio
de los hercios.
Mas allá
las miradas de siempre
viejas historias
mil rutinas
y colgadas de un extremo
unas pocas vidas varadas
dibujando elipses.





martes, 8 de octubre de 2013

Nada fue.

Nada fue
ni un interior rectangular
ni unas violetas de ceniza
ni la tristeza de siempre,
la soledad a veces fue.

Fue un racimo de lluvia
y los chopos solos
y el bostezo de los rastrojos fue.

Nada fue
ni el enigma del hinojo
ni la inútil ternura
ni la tierra amarga,
el molino vencido a veces fue.

Fue alguna vereda
y la luz de candiles
y una nostalgia seca fue.

Nada fue
ni la arena de un lunes
ni un minuto eléctrico
ni el amarillo de limón,
el aire quieto a veces fue.

Fue lo áspero de la luna
y las lágrimas de lumbre
y el color de noviembre es lo que fue.


jueves, 3 de octubre de 2013

Desde el llano

El llano solo
manzanas de carbón
susurran gritos
se apagan vientos.
Pies desnudos
hacia el cementerio
van rosales y besos
y sueños de lirios
por endomingados tesos.
Tardes rosas
andenes
tren de otoño reposa
entre hojas caídas
raíces
renglones empedrados de poesía.
El llano solo
sementeras
noches
suspiros ocres.




martes, 17 de septiembre de 2013

Lejos de las palabras

Cierro las puertas
de mi casa esquinada
huyo lejos
de las palabras.

Ruidos mudos
girasoles ámbar
pétalos amarillos
en mi tierra varada.

Tapias y tejas
tejas y tapias
luces solitarias
lentamente gastadas.

Por eso cuando te vas
se inclina el tiempo
y cierro la morada.
Por eso cuando te vas
el grillo calla.

Pimientos y tomates
cebollas blancas
almendros y membrillos
abalorios de agua.

Cerré mi huerto reseco
salté la alambrada
huí lejos,
por el camino tostado
entre sombras alargadas.




sábado, 24 de agosto de 2013

Media Luna

Llora media luna
por la otra mitad de hojalata
mientras la oscura noche
resplandece con rayos de azul y plata.

 Los luceros la miran colgados
de hilos de estelas doradas
trémulas  bajan las aguas del Guadiana
que miles de cantinelas la cantan.

Las ranas bajo las piedras callan
juncos y libélulas esperan la mañana
el sol agazapado tras la montaña
la aurora temblando que llegue el alba.  

Llora media luna
por la otra mitad sin alma…

Triste el firmamento porque nadie la abraza,
media luna está sola
sola llora lágrimas de rocío
sola llorando…
sola en la madrugada…


jueves, 13 de junio de 2013

Te lo cuento como lo siento.

Hoy te contaré algo.
Hoy te contaré de donde provengo.
De la España de los Sanchos y el queso curado, el pan moreno de cuarterón redondo y el aceite de oliva, la de los borregueros y los cabreros olvidados, la de los pastores y los rebaños, la de las chaquetas de pana y los zurrones, la del cayado, la de los calzoncillos de invierno, la de las permanentes y los rulos, la de las esquinas y los hierbajos, la de los avisperos, la de los don y lo que usted diga, la de para servirle y vaya con dios, la de las herraduras y los clavos, la de la quinielas y el carajillo, la de canto las cuarenta y el envido, la del tute, el truque y el parchís, la de no te dejes nada en el plato, la de las despensas y los baños maría, la del jabón de sosa y la cal viva, la de las sartenes y las perolas. De la España de las mañanitas de niebla y las tardes de paseo, la de las pipas saladas y los domingos por la tarde en el cine, la de las calladas por respuesta, la de los llantos en las almohadas, la de las tajás en los platos, la de los geranios y las rosas en los patios, la de la flor de lila, la de las ventanas pequeñas, la del día de los santos, la del corpus cristi, la de las huertas y los motores de gasoil, la de los cangrejos de rio, la de las ranas y los renacuajos, la de los peces y  los trasmallos.
De la España de las almendras y las aceitunas, la de los baldomeros, los benignos y los zacarías, la de las marías, las engracias, las tomasas, las fidelas, las felisas, la de los motes y las familias, la de los caciques y los pícaros, las de las gafas de culo de vaso, la de los bien afeitados y los barberos. La España de los bares y las tascas, de los chatos y los medios, la del cocido y el gazpacho, la de los patios regados, la de los pozos y las sogas, la de los cubos de chapa, la de los ahorcados, y los perdidos. La España de los estraperlistas y los muertos en la guerra, la de los rojos, los colorados y los nacionales, la de los secretos mientras viva, la de que en paz descanse, la de las cuatro letras en las cartas, la de que el niño vale para estudiar y si no a trabajar. La España del dolor de riñones y las hernias, la de la mirada profunda, la del dolor de muelas y los dientes picados, la de la cara lavada, la de las ausencias.

De la España la de los sentimientos sin palabras, la de los abrazos sin apretar, la de los besos por dar, la que no hace falta decir las cosas para sentirlas, la de la cabeza baja, la del trabajo con sudor, la de los sumisos, la del lejano horizonte, la de las puestas de sol tibias, la de los amaneceres claros, la de las estrellas fugaces en agosto.

Te podría contar y no parar de las cosas de mi tierra, pero por hoy ya está bien, ya me cansé, otro día más.

lunes, 13 de mayo de 2013

Soneto a un pastor

Las ovejas en la linde lejana
comen hierba de rastrojo dorado
gris niebla de invierno cruza el arado
tierra de la meseta  sin mañana.

Pastor, zurrón y chaqueta de pana
de infinitos  terrones el sembrado
agrietados, secos, raídos, gastados,
del pueblo suena lejos la campana.

Quimérica lluvia hogaño no llegó
otro año más las telarañas velan
esta maldita tierra que le mal parió.

Sus ojos de vidrio tristes anhelan
una buena estrella que nunca le sonrió
suspira mientras sus pies se congelan.   
 
 

lunes, 22 de abril de 2013

Las Musas


Sobre la pared blanca
van hablando las musas
de sus ropas negras
de su oscura figura
del molino quimera
de la vertical llanura.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Epílogo

Unas letras plateadas en el centro de la pesada piedra dicen: Venancio García Pelayo y Familia y más abajo puedo leer una frase a modo de epílogo “el viaje no acaba aquí, continúa en nuestros recuerdos”.

Recuerdo al Venancio de muchacho, no medía más de metro y medio, su piel se curtió demasiado pronto. Antes de marchar, vivía en una casa amarilla, en una callejuela que da a la plaza del pueblo. A un lado de su puerta dormitaba un raquítico galgo y al otro, apoyado sobre la acera empedrada, un serijo de esparto. Unas veces trabajaba de pastor de una piara de cerdos, cerca de la raña del lagarto, y otras veces, con las primeras lluvias de septiembre, araba de sol a sol volteando la tierra en el inhóspito llano. En el verano, cuando se doraba la siembra, bajo un sol abrasador segaba apresuradamente para guardar el grano y la paja, por lo del miedo a las tormentas, y así un año tras otro. Un día cualquiera, de vuelta al pueblo  por el camino que viene la laguna seca, cruzó la mirada con la Sagrario, una muchacha de piel rosada. Cinco años más tarde los casó Don Antonio, un espigado cura que estudió en el seminario de la capital y que por casualidades de la vida vino a parar por estos desolados pueblos. Cuando nació su segundo hijo se marcharon a Madrid, creo que a un barrio de la periferia por la zona sur. 




martes, 8 de enero de 2013

Por siglos

En Castilla no se cuenta el tiempo
sino acaso por siglos,
por eso siempre es todo igual,
las piedras, los caminos,
las tapias, los centenos,
los membrillos…

 
Allí siguen los pozos,
los pueblos y la tierra,
…aquellos tres almendros junto al rio…

 
Y aunque pasen los siglos,
ladrarán los perros a la luna,
cantarán los gallos al frío,
y las uvas serán dulces,
…como cada estío.