lunes, 13 de mayo de 2013

Soneto a un pastor

Las ovejas en la linde lejana
comen hierba de rastrojo dorado
gris niebla de invierno cruza el arado
tierra de la meseta  sin mañana.

Pastor, zurrón y chaqueta de pana
de infinitos  terrones el sembrado
agrietados, secos, raídos, gastados,
del pueblo suena lejos la campana.

Quimérica lluvia hogaño no llegó
otro año más las telarañas velan
esta maldita tierra que le mal parió.

Sus ojos de vidrio tristes anhelan
una buena estrella que nunca le sonrió
suspira mientras sus pies se congelan.