jueves, 13 de junio de 2013

Te lo cuento como lo siento.

Hoy te contaré algo.
Hoy te contaré de donde provengo.
De la España de los Sanchos y el queso curado, el pan moreno de cuarterón redondo y el aceite de oliva, la de los borregueros y los cabreros olvidados, la de los pastores y los rebaños, la de las chaquetas de pana y los zurrones, la del cayado, la de los calzoncillos de invierno, la de las permanentes y los rulos, la de las esquinas y los hierbajos, la de los avisperos, la de los don y lo que usted diga, la de para servirle y vaya con dios, la de las herraduras y los clavos, la de la quinielas y el carajillo, la de canto las cuarenta y el envido, la del tute, el truque y el parchís, la de no te dejes nada en el plato, la de las despensas y los baños maría, la del jabón de sosa y la cal viva, la de las sartenes y las perolas. De la España de las mañanitas de niebla y las tardes de paseo, la de las pipas saladas y los domingos por la tarde en el cine, la de las calladas por respuesta, la de los llantos en las almohadas, la de las tajás en los platos, la de los geranios y las rosas en los patios, la de la flor de lila, la de las ventanas pequeñas, la del día de los santos, la del corpus cristi, la de las huertas y los motores de gasoil, la de los cangrejos de rio, la de las ranas y los renacuajos, la de los peces y  los trasmallos.
De la España de las almendras y las aceitunas, la de los baldomeros, los benignos y los zacarías, la de las marías, las engracias, las tomasas, las fidelas, las felisas, la de los motes y las familias, la de los caciques y los pícaros, las de las gafas de culo de vaso, la de los bien afeitados y los barberos. La España de los bares y las tascas, de los chatos y los medios, la del cocido y el gazpacho, la de los patios regados, la de los pozos y las sogas, la de los cubos de chapa, la de los ahorcados, y los perdidos. La España de los estraperlistas y los muertos en la guerra, la de los rojos, los colorados y los nacionales, la de los secretos mientras viva, la de que en paz descanse, la de las cuatro letras en las cartas, la de que el niño vale para estudiar y si no a trabajar. La España del dolor de riñones y las hernias, la de la mirada profunda, la del dolor de muelas y los dientes picados, la de la cara lavada, la de las ausencias.

De la España la de los sentimientos sin palabras, la de los abrazos sin apretar, la de los besos por dar, la que no hace falta decir las cosas para sentirlas, la de la cabeza baja, la del trabajo con sudor, la de los sumisos, la del lejano horizonte, la de las puestas de sol tibias, la de los amaneceres claros, la de las estrellas fugaces en agosto.

Te podría contar y no parar de las cosas de mi tierra, pero por hoy ya está bien, ya me cansé, otro día más.