martes, 8 de octubre de 2013

Nada fue.

Nada fue
ni un interior rectangular
ni unas violetas de ceniza
ni la tristeza de siempre,
la soledad a veces fue.

Fue un racimo de lluvia
y los chopos solos
y el bostezo de los rastrojos fue.

Nada fue
ni el enigma del hinojo
ni la inútil ternura
ni la tierra amarga,
el molino vencido a veces fue.

Fue alguna vereda
y la luz de candiles
y una nostalgia seca fue.

Nada fue
ni la arena de un lunes
ni un minuto eléctrico
ni el amarillo de limón,
el aire quieto a veces fue.

Fue lo áspero de la luna
y las lágrimas de lumbre
y el color de noviembre es lo que fue.


1 comentario:

  1. Cada vez me gusta más cómo escribes. Con esa profundidad tan sencilla, como la de un paisaje de páramo.

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