martes, 10 de junio de 2014

Escena de meninas

Hoy me gusta algo menos la vida amiga Agustina Sarmiento. Será por esta quietud tan estática de siglos, me duelen las piernas, huele a rancio y me aburro cantidad, aunque en el fondo estoy vagamente a gusto. Mira esa, la Isabel de Velasco, que estirada, seguro que don Diego la retrata como se merece a la muy meona, ¿sabes? dicen que tiene mal de piedra y orinas turbias. ¡Ay Agustina como me aburro! con este vestido tan grotesco de miriñaque. Anda dame la jarra ya de una vez que este dolor de garganta me va a matar. ¿Sabes? Este vino blanco de Alcázar de San Juan es muy fino y afrutado, es digno de una infanta como yo. Más, tráeme más, deprisa.

Y menos mal amiga que tenemos en la escena a Mari Bárbola, esta sí que es divertida. Como sabe que están mis padres Felipe y Mariana mirando, es cuando más cabriolas y otras monerías hace, si hace falta se come los ojos de los gatos y se estira las orejas hasta ponérselas encarnadas y como colgajos, ¿sabes? y sólo por divertimos, esta sí, esta sí que me gusta tenerla cerca. Entre tú y yo, está medio lela, la pobrecita, de un aire que le dio o algo así.  ¡Y Nicolás Pertusato! menudo ordinario, siempre chinchando,  míralo, a patadas con los perros, anda y que le den morcilla al modorro este, si es que dicen que come bocadillos y es un poco republicano ¿Te enteras?

Pues Agustina, no sé si ya te lo he dicho, pero yo quiero casarme pronto y ser emperatriz o algo, porque claro reina no puedo ser, si es que no sé freír ni un huevo ni pasar calamidades  y además para eso están otras yo nací en cuna ¡qué caramba!

¿Tú crees que este cuadro quedará para la historia?  Estoy tan rubita y con estos tirabuzones ¡pero qué guapa me veo! Si es que este Velázquez es un artista. Mira mis padres, están que se les cae la baba.