jueves, 9 de octubre de 2014

A sotavento

A sotavento entre la simiente
los retazos de alondras
siempre vuelven herrumbrosas
por el austero noviembre.
El granito se retuerce
en la lúgubre cantera
descreída la locura
de un prólogo profundo
lleno de jeringonza ocre.
Otra pastilla de sueños
y más versos endémicos
musito otra noche
entre unicornios heridos
y vuelvo a lo mismo
hiatos jalbegados
tiempos ignotos entre segundos
solitarios se hilvanan los días
quizá hasta cuando vuelva a la playa
o venga por mí la muerte.
Hoy me pesa el corazón
como el plomo turbio
no truena ni llueve
por suerte.


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