lunes, 18 de abril de 2016

CANTO DE GRILLOS

Es noche oscura. Miles de guirnaldas brillan en el cielo de verano. Son estelas de estrellas afelpadas, trizadas  en rastros de un viento interrogativo y sideral. Me levanto sudando, ahogado por cada poro de mi piel, entre el colchón relleno de paja, en una pequeña casa de adobe y cañizo, que es capaz de filtrar los haces de luz de luna que entran por la pequeña ventana, en esa hora en que las plumas aceradas de las gallinas todavía esperan y sueñan...




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